Noviembre
21, 1930 - Mayo 9, 1998
El Padre Peter Lippert, ex-alumno y Profesor de la Academia Alfonsiana, falleció el 9 de mayo de 1998 después de una larga enfermedad. El Padre Lippert fue uno de los profesores más estimados de la Academia . . . amado y respetado igualmente por profesores y estudiantes. La Congregación Redentorista, la Academia Alfonsiana y el mundo de la teología han perdido un gran amigo. Siempre simpático y con la sonrisa abierta Todos lo recordamos llenando nuestros corredores con su alegría y entusiasmo. Los detalles de su vida, sus preocupaciones y sufrimientos los dejaba en la penumbra.
Peter Lippert, hijo de Peter y Margaret Lippert-Herrman, nació en Praga el 21 de noviembre de 1930. Cuando la familia fue expulsada de Chekoslovakia, se fueron a vivir a Senftenberg, Alemania. El Padre Lippert completó sus estudios civiles en Munich. Después de un periodo de estudio de especialización obtuvo un puesto en una institución bancaria de Gelsenkirchen. Su habilidad y su talento fueron bien pronto reconocidos, siendo promovido al departamento de cambio internacional de Düseldorf. Fue allí donde conoció la comunidad Redentorista de Bochum y donde, después de un periodo de reflexión, decidió hacerse redentorista.
Después del noviciado, estudió filosofía y teología en el seminario Redentorista de Hennef-Geistingen. Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1961. Inmediatamente después de su ordenación, el Padre Lippert pasó a Roma, inscribiéndose en la Academia Alfonsianapara especializase en Teología Moral. Coronó sus estudios en la Academia con el Doctorado en Teología Moral en 1964. En ese mismo año comenzó a enseñar en el seminario de Hennef-Geistingen. Desde 1970, hasta poco antes de su muerte, fue Profesor en la Academia Alfonsiana. Su competencia científica fue bien pronto reconocida por todos, aun fuera de la Congregación. En 1974 comenzó a enseñar también en el Seminario San Lamberto en Grafschaft-Lantershofen.
El Prof. Lippert fue un hijo fiel de San Alfonso, que supo poner generosamente su talento y su tiempo al servicio de su querida Congregación. Fue llamado a servir en varios puestos de diferentes niveles en la comunidad Redentorista. En la comunidad de Geistingen (1984 - 1990), en la que permaneció hasta su muerte, fue siempre un auténtico líder, organizando y planificando la pastoral de la casa. La pastoral constituyó la preocupación central de su vida, entregándose con particular entusiasmo a la formación y dirección teológica y espiritual de sacerdotes y religiosos.
Desde sus primeros años como Redentorista fue miembro del Capítulo Provincial. Fue por tres años miembro del Consejo Provincial. Se le confió la misión de visitar de parte del gobierno provincial la fundación redentorista de Indonesia en las islas de Sumba y Java. Cuatro veces fue elegido representante de su Provincia en el Capítulo General de los Redentoristas donde su presencia fue especialmente útil no sólo por sus conocimientos en el campo de la pastoral sino además por su habilidad en el conocimiento de los idiomas. En su afán pastoral por acercarse a la realidad viajó frecuentemente desde Brasil hasta Polonia, desde los EE.UU. hasta Africa y Asia. Siempre estaba disponible para compartir con todos sus experiencias.
En 1993, el cáncer se hizo presente en su vida. No obstante su lucha contra la enfermedad, el Padre Lippert se vio obligado a reducir poco a poco sus actividades. Dejó su puesto en Lantershofen, y después, con mucha tristeza, se vió obligado a dejar también su profesorado en la Academia Alfonsiana. Su gran fe, le permitió aceptar con plena resignación la voluntad del Señor. Él mismo confesaba a un cohermano: "Pensaba que estaba en buena salud...sólo un pequeño malestar de vez en cuando. Pero, tengo que aceptar que estoy gravemente enfermo y que sólo puedo trabajar un poco de vez en cuando". En los últimos dos meses de vida, era plenamente consciente de su situación. Se le oía decir más de una vez: "Va uno para un examen al hospital de San José y de pronto te hospitalizan para observación. Después te dicen que te pueden ayudar en la sección paliativa. De ahí va uno a dar al asilo de Santa Elizabeth".
Días difíciles los últimos del Prof. Lippert, que pudo vivir con calma desde su fe y amor grande al Redentor. Ello le permitiría interpretar al final toda su vida en clave de agradecimiento: "Estoy muy agradecido".
La vida y la muerte del Padre Lippert son un gran ejemplo para todos nosotros. Mientras sentimos la tristeza de su ausencia, podemos consolarnos con la certeza de que el Dios, en quien siempre confió, le habrá premiado con la plenitud de la vida.
Recuerden al Padre Lippert en sus oraciones.